PRIMERO SUEÑO (Análisis)

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El poema “Primero Sueño”, de Sor Juana Inés de la Cruz, es un escrito pesado y denso en lenguaje, dado que la autora utiliza toda una gama de temas que terminan creando una obra basta y rica en metáforas que describen de manera grandilocuente la sencillez del sueño, precisamente por el eso el título que lleva éste poema barroco.
Primero Sueño parece dirigirse a un público culto, de conocimientos monumentales tanto en historia y mitología de las civilizaciones clásicas, como en un léxico rico y refinado que sólo personas letradas serían el público predilecto de las palabras de Sor Juana Inés, sobretodo en un época en que en el nuevo mundo la información y el conocimiento era tan limitado, es así que tal vez las elites podrían darse el gusto de disfrutar una creación tan densa y cargada de gran estilo culto.
Es entonces que la visión trivial del sueño, es vista por Sor Juana Inés como algo más espiritual, un placer privado que no es único del ser humano si no del cosmos en general, y para ello recurre a su basto conocimiento. El poema puede dividirse en tres etapas, las cuales nos son más que la descripción del sueño, sus causas y sus consecuencias, además de la visión particular de la noche y el día, como una dualidad que también se encuentra en el mismo ser humano y en el resto del cosmos, en donde tanto el día como la noche se visten de características especiales que reflejan la cosmovisión religiosa de la autora.
La primera etapa la describe como la llegada de las penumbras al mundo lo sume en la oscuras fauces que ocultan la creación y la convierten en una tergiversación del día, en donde surgen las más tenebrosas visio
nes que asechan a quienes tienen actividades diurnas y que se disponen a dejarse llevar por el sueño. La noche se encarga de traer consigo sus habitantes, es así que la autora muestra a la vida noctámbula como el momento propicio para la llegada de figuras siniestras que bien pueden poblar las pesadillas de los hombres, en sus versos se puede evidenciar como Sor Juana Inés percibe la caída del día y el comienzo del reinado de los seres malignos y monstruosos que se esconden en las sombras.
“si bien sus luces bellas
esemptas siempre, siempre rutilantes,
la tenebrosa guerra
que con negros vapores le in
timaba
la vaporosa sombra fugitiva
burlaban tan distantes...”
“segunda forman niebla,
ser vistas, aun temiendo en la tiniebla,
aves sin pluma alad
as:
aquellas tres oficiosas, digo,
atrevidas hermanas,
que el tremendo castig
o
de desnudas les dio pardas membranas
alas, tan mal dispuestas
que escarnio son aun de las más fu
nestas:
éstas con el parlero
ministro de Plutón un tiempo.
..”
En los versos anteriores se puede notar como trata Sor Juana Inés a la noche, tenebrosa y acechante que derrota al día y se cierne en el mundo cubriendo a todo y a todos, que forma las nieblas en donde se esconden horribles aves, y recurre al personaje mitológico y señor del inframundo, Pluton, como demostrando que es él quien reina en la oscuridad y es el dueño de las horrorosas visiones que pueblan la mente del hombre al comienzo del reposo, pesadillas minadas de monstruos que nacen cuando el día se ha ido. En Primero Sueño, su autora recurre a la mitología para describir el mundo nocturno que tiene su poder cuando la luz se la lleva el ocaso, es así que usa aun personaje llamado Nictemene que fue convertida en lechuza por enamorarse de su padre, dicho animal que convive con las sombras viene a representar el surgimiento de la vida que se mueve entre las penumbras de la noche.
“la avergonzada Nictímene acecha
de las sagradas puertas los resquicios
o de las claraboyas eminentes
los huecos más propicios,
que capaz a su intento le abren
la brecha,
y sacrílega llega a los lucientes
faroles sacros de perenne llama...”
Y es así que Sor Juana Inés sigue con su poema, contando como el sueño atrapa todo e impide que se vean las figuras aterradoras y horribles que se ocultan en las sombras, las cuales sólo pueden verse en las pesadillas, como si de cierta forma el hombre no escapara a la visión de estas imágenes aún cuando empieza su descanso. Es entonces que:
“El viento sosegado, el can dormido:
éste yace, aquél quedo,
los átomos no mueve
con el susurro hacer temiendo leve,
aunque poco sacrílego
ruido,
violador del silencio sosegado...”
Así describe la autora con su léxico culto que nada escapa al poder del sueño, hasta el viento se calma y los átomos se petrifican para calmar el cuerpo, y para dar fin a esta parte da paso a otro personaje mitológico, dios del sueño, Morfeo que cubre al mundo con su manto.
“y con siempre igual vara,
como, en efecto, imagen poderosa
de la muerte
, Morfeo
el sayal mide igual con el brocado...”
Es entonces que se da paso a la siguiente etapa, cuando ya el hombre está dormido, como el cuerpo se sosiega y se calma, llega a un estado de descanso y se aleja del mundo real para ingresar al mundo del sueño, el hombre se encuentra indefenso, como si muerto en vida se encontrara.
“a los de muerte temporal o
presos,
lánguidos miembros, sosegados huesos,
los gajes del calor vegetativo,
el cuerpo siendo, en sosegada calma,
un cadáver con alma...”
Continua entonces Primero Sueño con su lenguaje culto y su densidad metafórica, contando como reacciona el cuerpo humano cuando se encuentra dormido, y describe cómo descansan los órganos corporales. Esto se puede evidenciar en sus versos, como cuando compara al corazón con un reloj que continúa su marcha aún en las noches cuando el cuerpo aparenta una muerte en vida.

“de lo segundo dando tardas señas
el de reloj humano
vital volante que, sino con mano,
con arterial concierto, unas pequeñas
muestras, pulsando, manifiesta lento
de su bien regulado movimiento...”
Así mismo describe otros órganos como la lengua o el estómago, este último importante para el buen dormir, si se encuentra lleno el sueño es bueno y lo contrario pasaría si se encontrara vacío, pues su necesidad de alimento haría despertar el resto del cuerpo. Sor Juana Inpes también toca un punto espiritual ligado a sus creencias religiosas, y es el de la dualidad entre cuerpo y alma, ésta última que puede liberarse de la prisión corpórea cada noche cuando el sueño atrapa al hombre, la autora la visiona como lo contrario al cuerpo, bella e intachable, cómo si se acercara a lo divino aunque no del todo, dado que aún necesita del cuerpo para mantener con vida a quien duerme.
“y en el modo posible
que concebirse puede lo invisible,
en sí mañosa las representaba
y al alma las mostraba.
La cual, en tanto, toda convertida
a su inmaterial ser y esencia bella,
aquella contemplaba,
participada de alto ser centella...”
El alma entonces sería la parte divina que habita en el hombre, y que en las noches trata de alcanzar los altos cielos para acercarse a dios, lo que confirmaría la cosmovisión religiosa de la autora.

Por último, Primero Sueño, se acerca a su final, es entonces que vuelve la lucha del día y la noche, pero esta ves la luz vencerá dando paso a la mañana que se ve simbolizada con el astro rey, y nuevamente Sor Juana Inés recurre a sus conocimientos bastos para describir la llegada del alba, utilizando el mito griego de Icaro quien desobedeciendo a su padre retó al sol y perdió sus alas artificiales y cayó al mar.
“las líneas visuales,
contra el sol, digo, cuerpo luminoso,
cuyos rayos castigo son fogoso...
fue que Icaro ya su propio llanto
lo anegó enternecido
como el entendimiento aquí vencido,
no menos de la inmensa muchedumbre
de tanta maquinosa pesadumbre
de diversas especies conglobado
esférico compuesto...”
Así describe Sor Juana Inés como la poderosa luz del sol vence y rayo a rayo penetra las penumbras, dejando al descubierto nuevamente los colores de las cosas.
“Mas como al que ha usurpado
diuturna obscuridad de los objetos
visibles los colores...”
El sol representa además de la luz y el día, el calor que se posesiona del mundo y destierra la fría noche, y describe con su recurrente léxico culto lo contrario de la llegada de la penumbra, entonces el sueño se aleja, se despiertan las bestias, se alejan las horribles visiones y todo se impregna de luz, la lucha la pierde la oscuridad y se pierde junto con las ganas de dormir y el ánimo del nuevo día.
“a las cosas visibles sus colores
iba restituyendo
entera a los sentidos exteriores
su operación, quedando a la luz más cierta
el mundo iluminado, y yo despierta...”
De esta manera da fin Primero Sueño, que a través de sus tantas metáforas y analogías describe lo que para Sor Juana Inés de la Cruz, es el acto de dormir, que impregna en sus versos las creencias religiosas que remiten a la divinidad, y a como el sueño es algo así como un recurso que da dios para acercarse a él y alejarse de las horribles criaturas de la noche, representantes del mal y del abismo, el sueño como escape del mundo material y posibilidad de visionar lo divino.

5 comentarios :

  1. Gracias por compartir, fué muy util para mi trabajo escolar.

    Atte:

    Ildefonso Conrado Rosado

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  2. Muchas gracias por escribir esto. Me ayuda mucho a entender. Que alegria da la musicalidad de Sor Juana

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    1. Feliz de que te haya sido útil, eso es satisfactorio.

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  3. Es un poco simplificado el análisis, no se trata de la descripción de un sueño, es mucho más profundo que eso...es el viaje del alma a través del sueño en busca del conocimiento del universo. Para entender el poema es fundamental saber sobre la biografía de la autora, ella ingreso en el convento porque era la única forma que tenía de acceder a los libros y a una educación, no por convicción religiosa, por eso el poema si bien expone temas de índole cristiano )cuerpo, alma, por ejemplo) la realidad es que el tema del conociendo en un tópico fundamental en la obra de Sor Juana.

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