Epopeya (La Odisea)

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La Odisea, obra atribuida a Homero es una de las epopeyas más famosas de la historia, ésta obra dibuja un mundo fantástico, en donde interactúan dioses y mortales.
La epopeya griega se caracteriza por ser una narración de eventos trascendentales, recostados sobre un personaje principal al que se llama héroe, la interrelación de mortales con dioses es típico de estas epopeyas lo mismo que el lenguaje grandilocuente y enaltecedor. Ahora bien, La Odisea es considerada epopeya por tener cada una de estas características y encajar perfectamente en los límites de este subgénero





La Odisea; epopeya griega.

Cerrada:

La narración de la Odisea recae en el hermetismo, y su historia no es más que una cadena de sucesos trascendentales que tienen un inicio y un final, un final que se cierra a toda forma de tratar de revivir la historia, ya que está pensada para seguir una línea, que además de ser creada por el autor, es delimitada por los mismos personajes, pues una característica épica es la predestinación de su personaje principal, el héroe, quien no puede escapar a su destino, aunque las manos de los mismos dioses intervengan.
Hablando en concreto de la Odisea se podría decir que la secuencia lógica de los sucesos lleva a un final que puede intuirse, el encuentro final de Ulises y su esposa Penélope, un final que no deja intervención para reconstruir una continuación, ya que eso era lo que buscaba Ulises, el reencuentro con su esposa y sus tierras, la misma obra se proyecta a este final, todos los obstáculos sorteados por el héroe, son salvados gracias únicamente al recuerdo que tiene él, de su esposa, hijo y tierras, por lo tanto es lógico pensar que tan anhelado encuentro daría un fin sin lugar a dudas, y así cumplir con el hermetismo de la epopeya.
Absoluta:

La Odisea lleva impreso en su narración un mundo distante y ajeno a la realidad, pinta personajes de virtudes y características casi sobrehumanas, humanos revestidos de un aura casi de perfección, una visión inalcanzable de un mundo ajeno y distante. Esto se evidencia con la visión de héroe que Homero plasma en su narración, un héroe capaz de sortear obstáculos de complejidades inhumanas, se enaltecen sus virtudes y se exageran, dibujando un mundo de connotaciones inalcanzables.

Perfecta:

La historia de Homero es secuencial, sin mayores desvíos, ni siquiera intenta dejar misterio alguno, toda la narración es trasparente y lineal. Ulises sigue siendo el mismo héroe dedicado a sus virtudes, sin errores, aprovechándose de cada oportunidad, nunca las deshecha, su destino es marcado y el universo conspira para que las situaciones se vuelvan a su favor, así una y otra vez, sin revestir cambios sustanciales.
Es evidente que esta característica se refleja en la Odisea, observando el transcurrir de la vida de Ulises, en un principio aparece victorioso, su idea del caballo para Troya, da en el punto de quiebre para sus contrincantes, revistiéndose así de heroísmo, y al remitirnos al final vemos la misma situación, un Ulises victorioso, que reclamó su trono, y acabó con todo quien osaba usurparlo.



Estilización:

Dada la época en que se escribió la Odisea, la mitología cumple un papel fundamental en la historia, y los dioses se convierten en personajes secundarios pero que de formas directas e indirectas afectan la destinación del héroe. Homero no fue ajeno a la religión y por eso ella hace parte del estilo impuesto en sus obras, un estilo propio de la epopeya griega, además se apoya en el uso casi agotador de epítetos para describir a sus personajes, dándoles cualidades que identifiquen sus personalidades casi acartonadas, personajes sin tridimencionalidad a excepción del mismo héroe, además la descripción grandilocuente de sucesos y personajes afirman el hecho de que la Odisea pertenezca al subgénero de la epopeya, también se puede captar el lenguaje culto con que hablan todos, desde el menos importante de los personajes, hasta el mismo Ulises.

“Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria”

Como se puede observar en el fragmento, resalta la grandilocuencia y lo culto del lenguaje, además vemos una de las características de la epopeya griega, y es la invocación, donde el autor pide ayuda a la musa para que le de la inspiración necesaria para plasmar la historia de Ulises.

Carencia de ideología:

Esta característica se puede notar claramente en la Odisea, el conjunto de personajes que giran alrededor de la historia, tienen un mismo pensar y un mismo sentir, sus acciones no varían mucho de personaje a personaje, todos hablan igual, con gran elocuencia y de forma culta. Se puede notar un aspecto que trata la carencia ideológica de los personajes, y es como muchos personajes son calurosos y hospitalarios, Ulises era invitado y tratado de la mejor forma posible, este pensamiento de generosidad es uno de los que más impera en la Odisea, lo mismo se puede ver en lo reverenciado que es el aspecto familiar, no hay duda que dentro de la obra este aspecto es importantísimo para los personajes de Homero, y se evidencia en la espera de 20 años que hace la familia de Ulises para el encuentro. Las personalidades no difieren mucho las unas de las otras, los personajes tienen sus virtudes y defectos, pero todos giran en un pensamiento común, al parecer el pensamiento reinante es buscar la gloria ante todo.

Personaje:

Como sabemos en esta epopeya los personajes son invariables, todos con personalidades estáticas, y todos con pensamientos parecidos. Tomemos como ejemplo a Ulises, el héroe, un personaje integro, correcto y con grandes virtudes, su personalidad no varía aun después de sufrir variados impases y sigue sus creencias firmemente, ni su modo de hablar cambia aun disfrazado de mendigo, le habla de la misma forma a un dios o un sirviente. Ese tipo de personaje estático es una característica propia de la epopeya, y la Odisea no es la excepción, y da a luz a todo tipo de personajes que al final sólo parecen uno, todos iguales.


Son estas características por las cuales la Odisea se enmarca dentro de la épica y de su subgénero, la epopeya, pues encaja perfectamente cada uno de estos, y no deja dudas que la obra de Homero es una epopeya en todo el significado de esta.

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